Sobre el protocolo de derivación de pacientes con síndrome anémico desde las UGC de Atención Primaria Granada-Metropolitano a la UGC de Hematología:

El SUCESO:

Hace unos días nos han entregado un protocolo de manejo de las anemias en atención primaria. Viene del servicio de hematología del hospital de referencia nuestro. Consta de 6-8 páginas, fotocopiadas a una cara, y nos han dado a cada médico/a y residente uno. Multiplicando por todos los centros de salud de nuestra área geográfica, resultan muchas, muchas fotocopias. Y eso sin haberlo pedido nosotros.

En los tiempos que corren, con el papel y las fotocopias racionados en atención primaria, esto supone un dispendio notable. Debe perseguir un objetivo estratégico trascendente.

EL CONTENIDO:

En el documento se resumen conceptos básicos del manejo de la anemias y se incluyen referencias bibliográficas como el tratado de medicina interna Harrison, algunas recomendaciones SemFYC, y un algoritmo de toma de decisiones tomado de Fisterra. Todas son fuentes de información de fácil acceso para cualquier médico de AP. Como muestra, este botón: Manifestaciones clínicas del sd. anémico…”en casos graves, producción de membranas esofágicas (sd. de Plummer-Vinson) prácticamente desaparecido en la actualidad”. Nos preguntamos ¿y si ya tenemos esta información accesible para que nos lo mandan?

EL PROCESO REACTIVO PERSONAL:

Admito que yo prefiero el Farreras para estudiar, y sigo la guía que me proporciona el Proceso Asistencial Integrado (PAI) de Anemias que los profesionales de nuestra empresa han elaborado con años de esfuerzo humano y económico para dotarnos de una herramienta de coordinación. Y creo yo que para eso está: para seguirlo.

También SemFYC y SamFYC, y otras sociedades científicas de AP han elaborado sus guías y tratados respectivos, que abordan las anemias… Además, para casos más rarillos incluso dispongo de  algún manual de diagnóstico diferencial en medicina interna,  y alguno más específico de hematología.

LA EMOCIÓN:

¿Y qué he sentido cuando he leído el documento?…una emoción inefable, ambivalente e indescriptible, mezcla de agradecimiento y de estar hasta los cojones.

Por un lado, he sentido que profesionalmente existo, pues me han dado un documento (¡para mí solo!); por otro lado la parte genital se me ha alterado….mucho…y creo saber por qué, ahora. La culpa la tuvieron mis padres.

Durante mucho tiempo escuché frases como “ ¡a las 9 en casa!”, “ ¿y con quien has estado?”, “¡Mientras estés en mi casa harás lo que yo diga, y si no te buscas otra!”.  Esto tenía su sentido: mis padres me querían y veían con responsabilidad su rol tutelar y educador. Yo así lo entendí al principio. Lo malo vino al seguir escuchando las mismas frases después de cumplir los 23 años y ya con el título de médico.

LA REFLEXIÓN:

Yo creo que esto ya no era por cariño (que sin duda me lo tenían), sino por su propio miedo a soltar el control en nuestra relación. Creo que la analogía explica muy bien la relación entre los poderes sanitarios tradicionales (Hospital, Universidad, Política), y la Atención Primaria. La Atención Primaria tiene más de 30 años de trayectoria y todos siguen queriendo decirle lo que tiene que hacer. Lo que en esencia es reforzar la subordinación, no la coordinación.

Los que aún seguimos, sin más remedio, en la casa común de nuestro Servicio Andaluz de Salud cumplimos obedientes las reglas familiares impuestas que son, entre otras: trabajar sin tiempo, sin autonomía, con sumisión a las decisiones del hospital por descabelladas que nos parezcan, asumiendo sin rechistar los cambios que se introducen en las herramientas de trabajo (Diraya), manteniéndonos al margen de las decisiones estratégicas, dando la cara ante los pacientes y sus familias -a veces nos la rompen-, permitiendo que se ensucie nuestra imagen al aparecer ante los pacientes como beneficiarios directos de la política de medicamentos, etc… Pero esto no nos genera felicidad en el trabajo ni compromiso con la empresa: no aumenta el amor filio-paternal.

Siguiendo con la analogía familiar: ¿Qué pasa con las inversiones, con la herencia de la familia? El actual sistema sanitario andaluz funciona como el modelo del “mayorazgo”, donde el hijo mayor hereda la propiedades familiares (el hospital se lo queda todo), y los demás se buscan la vida como pueden (atención primaria).

Esto crea un flujo singular de médicos hacia la gestión y la vida hospitalaria, que son formas de vida mucho más hospitalarias 😉 y agradecidas que la atención primaria. Y, como en las familias, tiene mucho que ver con el modo en que se reparten los afectos y las tareas dentro del sistema familiar. Es muy poco agradecido hacer las camas, la comida, limpiar los baños: el mantenimiento domestico no tiene mucho prestigio. La medicina familiar tampoco. Salvo que se emplee en los servicios de urgencias hospitalarias, ahí si cumple una importantísima función social y sanitaria: porque atiende a las necesidades del hospital.

Nuestros hijos laborales, los residentes de medicina familiar y comunitaria, aprenden rápido el mal rollo que existe en la casa común del Sistema Sanitario Público Andaluz. Lo sufren en las guardias, en los contratos indignantes que les ofertan al acabar. Y lo tienen muy claro: “en cuanto acabe me voy de casa”. El resultado es que yo no hay médicos para trabajar en sustituciones en Andalucía, ni para renovar a la población de médicos de atención primaria existente.

Mientras se marchan los residentes a otras partes (comunidad autónoma o país), aún se oye al papa gestor-hospitalario vociferar en la lejanía: “¡Niño, a las 9 en casa!”. Ella/él, maleta en mano, camina pensando: “¡Que te den…!”.

Y los que nos quedamos, que ya pintamos canas en la entrepierna, contemplamos con orgullo la dignidad de nuestros hijos laborales.

Un detalle final, importante. El Protocolo se dice “conjunto de Distrito Metropolitano de Atención Primaria y la UCG intercentros de Hematología y Hemoterapia”, PERO es firmado por un FEA de Hematología y Hemoterapia, el Coordinador del Hospital de Día, Médico de la UCG intercentros de Hematología y Hemoterapia, el Director de la UGC intercentros y jefe de servicio de Hematología y Hemoterapia. Ningún niño o niña con titulo de médico ejerciendo en Atención Primaria que pudiera aportar experiencia alguna.

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