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La falta continuada de una política de personal adecuada en el Servicio Andaluz de Salud hace que los profesionales sanitarios de Andalucía vivan en continuo estado de sobresalto. Este gran vacío es una herencia pesada del Gobierno anterior -que el FoAAP ya denunció sin descanso en su momento- pero que el Gobierno actual no parece dispuesto a solucionar, sino a transmutar en nuevas formas de desastre.

Los recortes en personal en todos los grupos profesionales, la falta de sustituciones, la no cobertura de plazas, la precariedad laboral, la bajísima calidad de los contratos, las formas autoritarias, la falta de transparencia y el clientelismo siguen siendo la moneda corriente y no parece que vaya a cambiar. Someter a los profesionales, tenerlos callados, amedrentarlos y castigarlos de diferentes maneras, se ha instalado como el modelo habitual de gestión de personal. Lo hizo muchas veces el Gobierno anterior y el nuevo, teniendo la oportunidad de solventarlo, lo sigue haciendo con modos que apuntan a un mayor ensañamiento según afinidades. 

Una de las formas de gestión de personal que deberían ser radicalmente revisadas es la de las “comisiones de servicio”. La falta de una política seria de movilidad profesional, sin OPEs ni concursos de traslado, ni acoplamientos, mantenida durante años por el Gobierno anterior, generó que las necesidades de movilidad de los profesionales se acabaran paliando con este instrumento de gestión tan peculiar y opaco (especialmente en Atención Primaria). Pronto, una figura que tiene perfecto sentido para aliviar situaciones personales excepcionales de algunos centros o de algunos trabajadores necesitados de movilidad en circunstancias perfectamente justificables, se convirtió no sólo en una manera de paliar de forma generalizada la ausencia de concursos de traslado, sino también en un instrumento de control y de favoritismo.

Es por tanto justo y necesario revisar el uso de las “comisiones de servicio”. Pero en opinión del FoAAP, para hacerlo bien hay que tener en cuenta tres elementos clave:

  • Debe hacerse en el contexto de un amplio marco de revisión de toda la política de gestión de personal del Servicio Andaluz de Salud que acabe con los recortes y la precariedad. Hay necesidades nuevas que exigen crear plazas nuevas para tener una Atención Primaria fuerte. Hay plazas sin cubrir que deben ser cubiertas con contratos de calidad. Si se quiere retener a los Residentes de Medicina de Familia y Pediatría, hay que ofertar contratos de EBAP y de larga duración, como hacen otras comunidades autónomas y como parece ser que ha empezado ha hacerse en Málaga, pero no en otras provincias. Los “contratos de dispositivo” son una completa aberración para una Atención primaria de calidad; deben eliminarse. Contratar Médicos recién terminados sin especialidad para hacer sustituciones es otra barbaridad y otra irresponsabilidad. La enfermería de Atención Primaria requiere una atención especial y preferente porque sus necesidades no cubiertas y su precariedad laboral es extrema. Durante el último año se han realizado la frivolidad de 5357 contratos de corta duración en una plantilla de 6409 profesionales de enfermería. Hay que hacer OPEs y concursos de traslado, alternándolos cada año. Hay que incentivar claramente las plazas de difícil cobertura. Hay que planificar la avalancha de jubilaciones que se nos viene encima en los próximos 5 años. Y así sucesivamente. En este contexto, una medida más de normalización, debe ser la revisión de la forma de aplicar el instrumento de la “comisión de servicio”.
  • Esta revisión debe buscar fomentar la estabilidad de equipos de Atención Primaria, la longitudinalidad, la docencia y el desarrollo de criterios de transparencia máxima tanto en su concesión como en su revocación, para evitar arbitrariedades como las que hemos vivido y estamos viviendo. Criterios claros, contrastables, publicables, revisables y sometidos al control de las organizaciones sindicales y de los propios trabajadores mediante sus órganos de representación. Toda “comisión de servicio” debería ser concedida y suspendida con luz y taquígrafos. Y una “comisión de servicio” debería ser siempre una forma absolutamente excepcional de movilidad de un profesional, una forma que trata de paliar situaciones puntuales perfectamente justificables.
  • La revisión de las comisiones de servicio actuales debe hacerse de manera cuidadosa, progresiva y sistemática. Una revisión que incentive la cobertura de zonas remotas y valore especialmente la docencia. Dando salidas razonables y respetuosas a las personas que actualmente las tienen asignadas, porque estos motivos son, por lo anteriormente dicho, muy variados. Es seguramente un proceso que exige tiempo y políticas muy delicadas, para no generar más daño. Lo que no es aceptable bajo ningún concepto es lo que se está haciendo ahora: ser selectivo en la revocación -unas si, otras no- para utilizarlo como parche a las malas políticas de personal y como purga y penalización. Al actuar de ese modo, el actual Gobierno, demuestra que su pretendida renovación y cambio es papel mojado y pura representación electoralista.
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